Mi vida

 

Cambios

 

Viernes 3 marzo, 2026

           

Si tengo que decirles porque estoy acá no sabría bien que decirles. Yo me las arreglaba con algo ayuda pero luego caerme en dos oportunidades y tras ser operado de urgencia por una úlcera perforada es que tomo, ahora, la decisión.

De la operación tengo un recuerdo vago. Recuerdo que miraba TN o algún noticiero y un programa de deportes; recuerdo que mostraba la hora, el clima y las noticias del día; recuerdo que miraba el reloj seguido para cerciorarme que mi reloj de pulsera estuviese correcto; recuerdo que atraparon a un líder de una banda de narcos mexicana; recuerdo una chica que se perdió haciendo buceo junto con el novio; recuerdo la posible la salida de Gallardo como entrenador. No mucho más. Luego a la tarde y por la noche repiten lo mismo con alguna que otra variación.

Ahora junto a mi hija estoy completando unos papeles para que me admitan. Es una cosa puramente administrativa donde dejo constancia básicamente que el asilo no se hace cargo de lo que pueda sucederme

Ya está, se completaron los documentos. Ahora y me dirigen a mí la habitación con ayuda del andador. Pido que me dirijan a la habitación porque no veo la hora de dormir, de salir del calvario de la internación, el estar bajo suero y la mar en coche.

Sacan las barandas y me recuesto. Ya veremos mañana. Paso a paso.

Como dice la madre de Forrest Gump en la película homónima: “Nunca sabes que bombón te va a tocar”.

 

 

 

 

Tour

 

No recuerdo en la vida haber dormido tanto.

Ahora que me despierto abro los ojos y no distingo donde estoy. Me siento perdido, desorientado. No creo que sea por el suero porque no veo ningún cablecito conectado a mi brazo.

Empiezo a gritar fuerte, auxilio auxilio y no veo no noto nada alrededor que me ayude a saber dónde estoy. Me desespero.

En mi último grito de desesperación viene una enfermera de guardapolvo verde. Tranquilo, tranquilo Luis, te acordas en que año estamos, 2026, quien es el presidente, Milei recordas donde estas, no recuerdo, como se llama tu hija, Liliana, bien bien, ahora te voy a levantar. Baja las barandas y me acerca la silla de ruedas y con un esfuerzo enorme logro poner el culo en la silla. Bien, muy bien.

Caigo en la cuenta donde estoy y el porqué.

Recuerdo mirar el canal noticiero y un programa de futbol; recuerdo la hora, el clima y las noticias del día; recuerdo mirar la hora constantemente para cerciorarme para ocupar el tiempo; recuerdo que atraparon a un líder de una banda de narcos mexicana; recuerdo la noticia de una chica haciendo buceo junto con el novio; recuerdo la posible la salida de Gallardo como entrenador. No mucho más.

  

Antes de salir de irme veo la habitación cuenta de 4 camas entre medianas, una ventana que tiene buena iluminación, un baño que da justo frente a mi cama y un ropero compartido de madera terciada a compartir.

 

Ella lo abre y me señala mis pertenencias: porque solo me muestra 2 pares de zapatillas, 2 remeras, unas pantuflas y un buzo. Supongo que no se puede dejar mucho.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 El Mencho

 

 

Domingo 8 de marzo, 2026

 

Me acabo de levantar y tardo en caer donde estoy. Cuando abro bien los ojos veo a una mujer que me dice pocho, pocho es hora de levantarse, vamos que tenemos que desayunar.

Resulta que la enfermera quien me habla

 y paso cerca pude verlos porque como si estuviese alerta de algo miré para los costados y los vi que seguían apolillando cuando si no hubiese mañana. “Pronto vendrá otro más” me informa la enfermera a mitad del pasillo, camino a desayunar. Toco madera para que no se cumpla. 2 está bien, 3 son multitud.  

Betty, la enfermera, me comenta que debo usar pañales el andador hasta que me recupere. Entiendo que es una relación costo-beneficio para que no nos caigamos o tengan que atender a cada uno de los residentes si tenemos diarrea o si nos vamos de cuerpo.     

Cuestión que al salir de la habitación a mitad del pasillo me muestra el jardín. Debe tener unos 15x7 metros si no me equivoco. También hay unas mesas largas (como para 4 visitas), una hamaca, un tender al fondo contra la pared.

Ahora Betty me comenta los beneficios del hogar como si fuese una empresa corporativa.

Llegamos al living comedor donde la mayoría de los residentes. Digo mayoría porque el resto está en otra habitación acompañado por sus visitas. Es como una especie de VIP porque está alejado del resto y uno se puede aislar del montón. Veo a algunos tomando mate y comiendo bizcochitos o facturas.

Cuando llego a la salita veo que ahí está la cocina. Como ensayado de antemano sale la cocinera y su ayudante y me saludan las dos muy amablemente.

 

Otra cosa que me larga Betty, la enfermera es los horarios. De 8 a 12am estamos en el salón. A primera hora nos dan el desayuno y a las 12am el almuerzo. Ahí nos vamos a dormir la siesta. A eso de las 3pm regresamos y para merendamos a las 4; a las 7 nos dan la cena y a dormir de vuelta.

Terminado el recorrido me trasladan a una mesa donde hay 5 hombres enfrente a un televisor. Vamos pocho me dice Betty y hago una esfuerzo descomunal para mover las piernas y meter el culo en la silla. Quedo acá, enfrente a la tele. Saludo a los muchachos con la mano pero solo dos me devuelven el saludo.

 

Presentación

 

 

Martes 13 de marzo, 2026

 

No dije nada porque soy viejo y no recuerdo la mayoría de las cosas. No recordar las cosas que no son importantes vaya y pase pero cuando uno olvida lo que si lo es uno siente mucha impotencia y bronca. 

Una nueva enfermera se acerca para buscarme. Puedo acordarme de ella porque es la más joven de todas las enfermeras, tiene un buen culo y tetas, y unas pecas en la cara que le quedan muy bien.

Me presenta en voz alta a mis compañeros de mesa porque, por lo pronto, vamos estar juntos salvo que alguno se vaya a ver como se plantan los rabanitos desde abajo.

Camila empieza desde mi izquierda mía hasta la derecha: Rodrigo, Pablo, Ernesto, Luis y Edgardo.

En total 6 conmigo. El primero, Rodrigo tiene abundante cantidad de pelo canoso, una nariz grande y roja como si fuese borracho (tal vez le meta una petaca al mate cocido). Tiene un tic en el ojo izquierdo que le debe incomodar porque apenas lo saludo me clava la vista fija y se da media vuelta y empieza a jugar al solitario.

Pablo, en cambio, toma las riendas y se presenta solo. Parece estar de muy buen humor.

Me dice que lo llame por su nombre y no por su apodo porque lo prefiere así entre amigos. Intuyo que Pablo está de buen ánimo porque tiene alguien nuevo con quien interactuar; alguien a quien volver a contarle las anécdotas que sus familiares o amigos se habrán cansado de escuchar.

Ernesto está a mi izquierda. Su lunar enorme pegado a la nariz e y unas orejas gigantes es lo primero que llama la atención. Además Topo Gigo tiene los cachetes rojos e hinchados como si lo hubiese picado una avispa. No sé si es algo temporal o permanente.

Ernesto se diferencia del resto porque en una mano lleva una bolsita ecológica de esas de color marrón y solo la suelta para hacer unos ejercicios con palabras y números que creo que son cognitivos o algo así porque se los hace y los hace la mayor hija que es neuróloga. Sirven no solo para mantener la memoria sino también para mantener el balero activo. Si no después no distinguís a tu mujer de una palangana esmaltada.

Llega el turno de Luis. Camila pone una carita como ah, pobre de él. Tiene la mirada fija en dirección recta en vaya a saber qué y me comenta Pablo que hay días que babea y otros en que no. Unos que lo hace cuando juega la selección argentina, otros dicen cuando no se ve bien el informativo de la mañana.

Otra costumbre que tiene Luis es fastidiarse emitiendo sonidos guturales. Al término de esto se agacha y toma algunas migas, pelos que quedaron en el piso. Sería útil dejarlo/ubicarlo en el jardín para que recolecte las hojas porque noto, ahora después de unos días, que lo tienen bastante descuidado. Vaya a saber en que gastan la plata. Nunca entiendo a veces a ciertas personas.

 

 

Bien, llegamos a Edgardo. Tiene unos ojos azules para conquistar cualquier mujer de este planeta tenga la edad que tenga. Si bien tiene una mirada penetrante que, cuando te mira te dan escalofríos, la verdad es que es un tierno. Te da una mano en todo.

Ya es hora del almuerzo, las enfermeras están de acá para allá acomodando las mesas con los platos, cubierto y demás y me llega mi primera comida en el hogar. Unos fideos con tuco. Ni bien me lo dejan en el plato me lo devoro de un saque. Ni agua alcanzo a tomar. Estoy insaciable. Miro alrededor y no veo que sirvan un segundo plato. Hago señas con la mano como si fuese un alumno que dice presente, señorita pero nada, che. Es cuestión de esperar. Pablo lee mi pensamiento y me dice que no siempre dan un segundo plato, que a veces depende varios factores: del cálculo de la cocinera, del humor de ella o del presupuesto del hogar.  

Me dice que no me preocupe que él tiene de sobra unos alfajores santafecinos de sus últimas visitas. Mientras le doy al pan de X que no se inmuta ante mi acción.

 

Se acerca una mujer y luego otra, que infiero que es la cocinera y su ayudante y comienzan los aplausos para ellas. En realidad algunos aplauden, otros le dan al plato o al vaso contra las mesas.

No me quiero imaginar que si por ese único plato las aplauden así que harán si de verdad nos sirven algo más elaborado y abundante.

Como sobra el tiempo porque las enfermeras no nos llevan inmediatamente después de comer porque tienen que llevar a bañar al grupo de los lunes.

Yo por ejemplo sé que me toca los martes, jueves y sábados y ahí es cuando aprovecho para hablar con las enfermeras y preguntarles cosas//sobre todo. Y lo más importante es saber escucharlas y así es como se quien se lleva con quien, que les pagan en negro, los nuevos residentes en venir, que el kinesiólogo viene mañana y en moto.

Como dicen, la información es poder.

 

 

 

 

 

 

            Cuento: hay 12 mujeres, 9 hombres, 5 enfermeras más la cocinera y la ayudante. Olvido Y en el VIP hay otras 2 dos residentes con 5 visitas.

Miro para los costados y veo que en la mesa que da al jardín están las mujeres jugando a las cartas. Mi vista está deteriora por las cataratas, así que veo un 70% como mucho.

Es hora del almuerzo y pronto me llega la comida. Nos traen fideos con tuco y queso y me los mando en un santiamén porque tenía un hambre de aquellos.

Si bien soy de paladar negro nos tacañaron bastante con la salsa. Se acerca la cocinera con su ayudante y los residentes, junto con las enfermeras, empiezan a aplaudirlas. Pongo mi mejor cara y sonrío como Ronald McDonald’s mientras aplaudo junto al resto lo más fuerte que puedo.

Por el momento no digo ni critico porque no quiero empezar con el pie izquierdo, como el viejo quisquilloso del cuarto del fondo. Hay que ver que la juega cada uno en este lugar.

Tras almorzar miro el noticiero antes que me lleven para siesta. Novedades: aparentemente hay pistas de las chica que desapareció en la expedición, el novio se quejó del proceder del equipo de la expedición y de la naval de porque lo que tardaron en actuar y por la infraestructura de la mía. Así que camino en juicio el caso mientras no hacen más que mostrar en la pantalla 3 imágenes una y otra vez: una foto de la chica, otra de la chica algo más joven con la familia y, por último,  otra actual con el novio. Por el otro lado el capo de cartel, “El Mencho” es trasladado en helicóptero para ser deportado en los Estados Unidos EEUU.

Por lo que vi “El Mencho” es un tipo medio petiso, máximo de metro sesenta, que no das dos mangos y que bien podría estar frente a la puerta de algún colegio vendiendo pirulines y manzanas acarameladas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Saturarme

 

Martes 13 de marzo, 2026

 

Hoy tengo un sabor agridulce. En cuanto me siento en la mesa. X aprovecha para ponerme al día de lo que se escucha en la radio y también de lo que sabe por medio de sus visitas.

A mí me gusta ver u oír sobre la política del país sea nacional o internacional), deportes (de futbol en especial) y de automovilismo.

Así que X me viene al pelo. Arranca con política, deportes automovilismo pero de ahí pasa a los chimentos.

Peno sabe que no me interesa para nada lo último por más que se lo doy a entender. A los 20, 30 minutos de charla. Entre otras cosas: Milei viajó a Estados unidos para reunirse por Trump por enésima vez, Putin protesto contra el avance de la OTAN, River sigue con director técnico interino mientras sondean algunos (entre ellos Coudet que me gusta), MacLaren ganó el último domingo por amplia diferencia

Hasta que me habló de Colapinto –como si fuese Fangio- y me comenta que lo vieron con la China Suarez de la mano en no sé dónde y que ya había indicios porque se siguen el uno al otro en istagrám, se dan laics y no sé qué corcho más.

Yo parezco uno de los cositos eso que cuelgan en el auto porque asiento y asiento a todo y cuando él se enoja por vaya a saber qué motivo, tiro un taquelotiró y vuelvo asentir a su próximo comentarios.

No veo la hora que termine o vuelva a retomar el hilo y hable de fútbol.

Pero no, no hay caso. Hoy parece ser el día de Colapinto, la China Suarez y, ahora, una tal Guanda Nara. Ahora tomo el toro por las astas y le digo que lo está llamando su hija, que se apure porque la línea se puede averiar siendo de larga distancia. Le brillan los ojos y se levanta.

 Acto seguido, en cuanto se va al VIP- donde está el teléfono- me escapo con el andador lo más rápido posible al jardín. Llego y lo primero que hago es recostarme en la silla que está entre las plantas y el árbol por más que hace un calor de cagarse.

Pienso que prefiero morirme hecho una pasa de uva e inmortalizarme en una pintura de naturaleza muerta que vivir escuchando vidas ajenas.

 

 

 

 

 

 

 

 

Kinesiólogo

Jueves 15 de marzo, 2026

 

Hoy nos toca día de kinesiólogo. Van 40 minutos de atraso. Espero que venga porque desde la operación que estoy con otra motricidad. No hago más que caminar con el andador desde el pasillo hasta el living comedor. Me dice Pablo, que sabe de todo, que el kinesiólogo (él le dice profesor de educación física) está en algo con Camila. Que se van a fumar a veces donde está el tender y se quedan un buen rato.

Él se llama Adrián, tiene un hijo y viene en moto desde Morón (que es como hora y media desde acá) y viene 3 veces a la semana. Los que no están hechos una lechuga le rezan unos padres nuestros y unas aves marías para que no le pase nada en la moto. No sé cuánto le reza Camila pero yo también me voy a sumar a las plegarias   aunque no soy religioso.

Luego de no sé si de una hora u hora y media llega el kinesiólogo. Trascartón Resulta me trago la noticia de que estamos divididos en dos tandas: es por orden alfabético. A mí me toca en la primera tanda porque estoy en la C, por Cattani que es mi apellido. Creo que es la primera alegría que tengo desde que estoy acá.

Cuando llega mi turno ya Camila me había llevado hasta el principio del pasillo donde está la plantita de plástico.

 La espera se me hace eterna. No sé si es mi ansiedad o el hambre que me pone de mal humor. Puteo por lo bajo para que no me escuchen.

 

Por fin llega mi turno. Se lo nota de muy buen humor y no deja de intercambiar miradas y comentarios con Camila.

Avanzo el andador y camino, avanzo y camino y así hasta que llego a la punta y el vamos, vamos a los gritos y me empuja a tal punto que casi me caigo y me la doy contra el piso porque Camila está más atenta a él que a mi u otra cosa.

No puede creer que el también este de buen humor porque me exige como si fuese un pibe 20 años y este en la alta competencia.

 Aunque reniego se me sirve para no tener q usar el andador que me tiene los huevos por el piso. Si así esta con Camila que está parte la tierra no quiero imaginarme como será sin alguien como ella o en celibato. Ya está. Terminada la tortura.

Creo que el amor o la calentura, la motricidad fina o calentura correspondida no alcanza para ser feliz en la vida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ahora se me acerca Camila y inclinarse para dejarme unos bizcochitos recién salidos del horno noto que las buenas tetas que tiene no es por ayuda de la naturaleza sino porque usa push-up. Así que María Push-up me comenta que es mi turno y yo aprovecho para sacarle la mirada y no quedar como viejo baboso.

El kinesiólogo se llama Rubén y va a venir martes y jueves. Al parecer no llego tarde sino incluso 15 minutos antes pero no entré por a la puerta principal sino por la puerta que da al jardín y María Push up lo espero bien perfumada y maquillada. Me lo imaginaba porque estaba de muy buen ánimo y antes me había ofrecido chocolate (cosa que no puedo comer).  Y además porque Betty me conto todo. Se nota que la detesta porque siempre habla pestes de ella. María Push Up se enteró de esto porque ahora cualquier excusa es buena para tirarle dardos.

Cuando lo hace Betty yo digo uh, tenes razón y asiento y cuanto la otra cuando me cuenta lo ineficaz que es Betty también asiento y tiro taquelotiro, como se puede ser así. No soy Ricardo Darín pero creo que me las rebusco.

Creo que sigo asistiendo a todo me va a agarrar torticolis o alguna otra cosa. Por ahora nunca vi entrar algún médico y eso que haría falta. Mucho menos espero que lleguemos a necesitar una ambulancia de urgencia porque nunca se sabes quién sabe más: si el chofer o el médico.

Así que imagino que están pegados con una calentura de aquella como para exponerse tanto en un laburo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un milagro

29 de marzo, 2026

 

 

            No sé quien tuvo la iniciativa pero la verdad es regio. Recuerdo que llegue más porque puse en hora el reloj. En cuanto llegue vías a los compas los vi que corrían en la mesas las carta de un lado al otro, de una mano a la otra. Y para fu un milagro de dios. No tarde en sumarme al chinchón.

Olvidaba de X que no estuvo babeando en todo el día. Creo que eso completa la idea de es un milagro; ni X babea y ya no estamos viendo la tele observando un mundo que nos es ajeno.

El chinchón es un juego siempre, fácil de entender y tengo entendido que lo inventaros los X.

Quien haya sido no importa. La es verdad es que de a 5 personas es más difícil, lo cual lo hace más entretenido. No es como mirarle las tetas y las piernas a Camila pero anda por ahí.

Al principio jugué a propósito con lo que me venía, cada 2 manos, dejaba que me corten con muchos reyes o sotas.

 Más tarde y para ponerle más interés propuse que jugáramos con porotos o lentejas. Como no nos dieron en la cocina jugamos con saquitos de té o mate cocido,

Cuando llegue me di cuenta que faltaba el faltaba el 8 de basto. Así que volvimos a repartir a empezar de 0. Una bosta para ellos que habían estado desde el desayuno hasta el almuerzo jugando con la carta de menos.

Cuando encontramos q debajo de la silla de X, aunque puteamos nos alegramos. Ahora que sigo jugando maso o menos miro como juega cada uno.

Para la siesta todo venimos parejo, solo unos puntos arriba Edgardo.

Ahora que tenemos que ir a la siesta esperamos ansiosos retornar al juego. Creo que en juego nos quita 10 años o que nos convertimos en ludópatas sin arreglo.

 Ni nos saludamos ni con las manos que arranca el juego sin preámbulos. Yo sigo en mi postura salvo que me resguardo que mi estrategia sea tan vieja, son viejos no boludos.

Por lo que veo Edgardo busca casi siempre hacer -10. A veces le sale pero debería ser más pillo y cortar en cuanto tiene 7 o menos. Luis es un estructurado, por no decir cagón: busca armas dos juegos y casi siempre con cartas de valor bajo, 7 para abajo para que no lo agarren con mucho puntaje cuando se corta.

Pablo es más flexible, cuando las manos va para el descarte de números pesados y cuando para los livianos. Desgraciadamente y afortunadamente para mí no gana porque de a 5 es una lotería.

Ahora que acaba de ganar Edgardo por amplia diferencia tiro la idea que sería mejor si los mates cocidos l te tengan algún otro tipo de valor. Titubearon, pablo mete 3 tics, Fulano tal cosa y X sigue sin babear. Creo que tengo quorum pero no sé si los 3 cuartos

Como dicen: todo en la vida es política.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Medicina

Jueves 15 de marzo, 2026

 

Acá hay que ponerse bicho lo antes posible-, por ejemplo a mí me enchufaron una medicación que, una tal Olanzapina, Tegretol y Clonagil. Yo ya tomaba dos: una para el colesterol y la otra para la presión. Eso me dio la enfermera, Norma en cuanto me levante, es una especie de regalo para los que estamos en la tercera edad. Te sonríe “vamos, vamos pochito” mientras abrís la boca simulando estar contento. Como decía antes tomaba dos pero ahora son cinco que, si bien tienen nunca los tomé en mi vida, uno se guía por los nombres. Con el tiempo uno aprende a ser más desconfiado., así que si bien uno le pregunta a la enfermera de turno, le pido a mi nieto que me lo busque el porqué de cada una en internet para saber si la quiero tomar las pastillas.

            Carlos utiliza un pastillero y te lo mete casi en el medio de la mesa por lo quiere matarlo porque interrumpe el juego sea cual sea. Lo abre y empieza a contar las pastillas en voz alta. A esta altura ya me las sé de memoria: Paroxetina, Urmidol, anorexil, Coteril, Prestrograna y

Luego hace el inventario por la cantidad de miligramos. Si bien puteamos por dentro, hay que admitirá que para nosotros es como un bingo.

En síntesis tomo 3 pastillas de las cuales tomo tres: “estas son las que te gustan” me dice Norma mirándome fijo y se las mando de un saque y me alegro mucho porque era mi primer contacto verbal con alguien de ahí salvo las enfermeras de las que desconfió. Pero siguió repiten, como una “estas son las que me gustan a mi Robert”, “estas son las que me gustan a mí, Roberto” mientras hacia el movimiento.

Y ante la queja de las mujeres del fondo (que ya voy a contar de ellas más adelante) que estaban jugando a las cartas, una enfermera vino y lo saco al trote en la silla de ruedas y lo sacaron al patio, tal vez aprovechando que estamos en primavera y los días están lindo

// Me avive tarde de poder estar sentado frente a la ventana que da al patio//

Lo cierto es que estuvo al menos 40 minutos afuera hasta que alguien se acordó de él. Lo notaron raro, con la cabeza hacia abajo y la lengua hacia afuera. Fue una de las enfermeras que se acercó para cerciorar el terreno, luego no se hizo una señal pero… 4 de las enfermeras y hasta la cocinera q es grandota y es forzuda. Mientras unas lo abanicaban, otra le daba agua sin dar señales de vida, insistían una y otra vez y nada. //en estos lugares siempre cuenta con un médico pero si llueve y como viene en moto no siempre viene//. Me divertí bastante con el espectáculo, debo admitir que fue de lo más entretenido de que entre en el asilo.

No veían ningún médico a la vista. Pasaron 6, 7 minutos (que los cronometre con mi reloj de pulsera. Les dije ya que me gustan los números). Meta abanicar, una de un lado y otra del otro y mientras que la gorda/cocinera lo levanto de un plumazo y lo puso en la hamaca que está más fresca porque está debajo del árbol/la araucaria. Pasaron no sé cuantos minutos, hasta que de golpe y porrazo se levantó El aviador y surgió/volvió a hablar como si no hubiese pasado nada. Tras cartón de vuelta a la sala (living-comedor) pero hasta que lo pude apreciar de cerca: estaba negro como Celia cruz, y la piel hecha una pasa de uva. No tardaron mucho en acercase para pasar protector solar y con el pretexto de bañarlo lo mandaron al baño de mi habitación nuestra mejor dicho)

La verdad que me divertí…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bautismo

Sábado 15 de marzo

Eso lo supe por Camila, una enfermera de 28 años que está en algo con el kinesiólogo, “pocho yo no te dije nada” asentí con la cabeza apenas me lo comento y para que no sospechen que charlaba , abrió el pastillero y me enchufo la medicación como para una mientras me lo comentaba. Así que a los 20, 25 minutos yo me sentía en Woodstock, veía en colores y mientras veía las noticias más desalentadoras me reía a carcajadas.

… y cuando le… El… a Adelina que entro hace poco se me pudrió el rancho. Camila se sacó rápido de la sala pero tros seguramente batieron o porque no me dieron desayuno, cerna y merienda por 3 días

¿Qué te dije pocho? Me dijo Camila y le implore que me perdonara. Después ella se acercó el jueves y me susurro al oído que no había sido culpa mía, que me dio por error otro pastillero que no era el mío, y tras cartón me dio un café con 2 medialunas. Me lo devore de un saque/santiamén y lo escondí debajo de la palangana. “perdóname pocho” repitió dos veces. Baje la cabeza compungido y puse mi mejor cara de triste que aprendí cuando pase de ser hijo único a ser el mayor, o tal vez, cuando mi madre me amenazaba con típico “ya vas a ver cuando venga tu padre...ahí”

*1 ahí fue que me la gane porque cada vez que iba a ir por la siesta, ella rápido me elegía a mí parar llevar hasta la cama/habitación y me dejaba media docena de medialunas o alfajores de maicena. Rápido antes que vinie el/los otros compañeros me los morfaba lo que más podía y el resto los dejaba debajo del colcho. Con el tiempo fueron cigarrillos mentolados x que no sé de donde los sacaba porque hasta que me internaron me costaba conseguirlos*

 

 

 

 

 

 

                                                                                                                                             

 

Y con Camila empezó todo. Como comentaba en “La mesa de los galanes” estaba Delio, Marco, Néstor y Pablo que entro más tarde y lo encajaron en mi habitación y si bien empezamos a hacer migas (junto con Delio) complicaba simundo el contrabando y la logística.

Como comentaba que me gane a Camila por darle lastima tras mi actuación, con el resto, la mayoría para no mentirle, empecé a ganármelas también: “que linda que te viniste hoy, Ce.ka. Decir que tengo 99 si tal vez/0 sabes me ponía de novio”, “Hoy sí que viniste más que nunca Flor, “Ahora que tieron /no te viniste con x ropa que me provocas otro infarto/un. Y tb algunas cosas un poco subidas de tono. Se ruborizaban, “ay, pocho” pero en el fondo las mujeres no te perdonan que no intentes tocarles el culo”.

Cada tanto para simular les daba…para disimular y que no sea tan obvio” ay que cosas me dice Pochito. Si bien me llamo lui, es mi nombre, me dice pochito desde cuando visitaba a mi mujer.

 

Y hablando de Pablo, el jueves, después de la cena me pegué una siesta olímpica, hasta que empezaron de Gelatinas. Eran intermitente, ciclotímicos los más… Apenas se escuchaban, los fuertes habrán llegado hasta la cocina que esta como a 13 metros.

Fui tolerante hasta que interrumpieron mi sueño y le tire un ojotazo y luego otro que le pegó en la jeta y cuando se levantó /se terminó levantando miro para todos lados y yo cerré los ojos haciéndome el dormido

 

//Es sabido que los viejos como uno dormimos menos y mayormente de manera intermitente/de a ratos pero esa vez que me sacó de quicio//

            El otro día que entro hace 3, 4 días es callado hasta que casi a la madrugada empieza a grita “Viva Perón y luego te canta la marcha peronista que la sabe de la a a la z. Intenta levantarse hasta que viene la enfermera le mete un pinchazo. Antes que haga efecto el sedante intenta pegar a quien venga a calmarlo y les dice a las enfermeras cosas muy subidas de tono, desde imbécil/son todas unas imbéciles a inútiles ya las voy a agarrar! Mientras les manotea las tetas o el culo. Por eso, de los residentes a las enfermeras le pusimos La Furia.

            Por mi parte que el botoncito ese que vi cuando llegue es para llamar a las enfermeras. Tarde poco en llamarla para que… a le agarra como esos ataques psicóticos, levantarle en la cara o en el cuerpo desde un ojotazo o el reloj. Cuando llega Camila parece y entiende que soy el verdugo/culpable pero igual no espera que se calme y le mete el jeringazo de una sin intentar calmarlo hablándole al oído.

Dos veces se acercó a nuestra mesa y 2 veces Pablo le empujo la silla de ruedas hasta donde están las damas. Una lástima porque, en el fondo me cae bien.

Y hablando de damas, en la mesa donde están ellas, 2 de ellas se alternan para mirarme fijo, saludarme con la mano / o hacerme ojito. Yo me hago el desentendido, hay que hacer desear. Es algo que uno va apreciando con el tiempo. Hoy me hizo ojitos una de ellas comprendí que tarde o temprano tenía que tomar una decisión.

 

 

Así que tomé cartas en el asunto. Primero dejé pasar dos días y en ese tiempo lo aproveché para

Por medio de Camila les hice llegar – a cada una por separado- unos gladiolos y tulipanes respectivamente. No sé cómo se enteraron de quien venía el regalo pero lo cierto es que desde ese día hasta fin de mes dejaron de sentarse juntas en La mesa de las damas y se miraron con el odio más profundo. Las mujeres son así de competitivas entre ellas.